La compañera vicepresidenta de Nicaragua Rosario Murillo destacó este viernes que las victorias están hechas de paz y de bien.

Así vamos, así estamos, adelante siempre, con mucha fuerza, con convicción y compromiso de corazón bueno. Porque las victorias están hechas de paz y de bien, reiteró.

No hay victoria que no contenga la paz en el corazón. Las victorias deben ser de la paz, del cariño, del bien común. Y con esa comprensión de la vida es que vamos adelante, construyendo victorias de la paz, del bien común, del buen corazón, añadió.

Uno sabe que el tránsito por este plano de vida, debe dejarnos a todos mucho aprendizaje y quizás, el más importante, es el sentido de esperanza y de humanidad con el que debemos amanecer, anochecer y seguir amaneciendo todos los días para entregarnos de manera permanente a esos caminos, a esas rutas, difíciles, desafiantes, pero victoriosas, reflexionó.

Nuestro comandante Daniel saluda a todas las familias, saluda a cada mujer, a cada varón, a cada abuelito, abuelita, a los muchachos, a los niños y niñas, cuidándonos todos. Son días para cuidarnos, son días para estudiar, son días para trabajar, son días para avanzar, señaló.

Ir adelante con corazón sabio

Sabemos nosotros lo que cuesta ir adelante con corazón sabio, prudente, nunca amargado, nunca ácido, nunca agrio. Hay expresiones que solo pueden partir de un corazón que no conoce el amor, ácido, agrio, amargado, que nunca seamos parte de quienes viven con semejante toxicidad, con semejante carga, porque es una carga, es una enfermedad. El odio, la amargura, la acidez, la agrura, también es una pandemia, la envidia, la codicia, el afán de dominio también es una pandemia, dijo.

Y el servilismo con lo que algunos creen son los poderosos, también podría verse como una expresión de enfermedad en este contexto de pandemia. Servilismo, vendepatrismo, porque se vende la patria, recalcó la compañera Rosario Murillo.

Si pequeña es la patria, dice Darío, uno grande la sueña. Hay quienes la venden sea pequeña o sea grande, porque su ADN está hecho de una condición servil, arrodillada, vendepatria. Pero bueno, que Dios nos libre de ser así, de vivir así, de sentir así, que Dios nos libre y sin creernos superiores o mejores, darles gracias a Dios porque somos capaces de sentir la injusticia donde esté, de sentir también indignación por la injusticia donde sea y en todo tiempo, reflexionó.

Y de tener el sentido de valor, de honor, de gloria, de nación, de patria. El sentido de humanidad bien puesto, de manera que ninguna tentación, ninguna tentación penetre en corazones que están hechos para amar, servir y sobre todo amar a Dios y al prójimo, como expresión de Dios nuestro Señor, indicó.

La compañera Rosario Murillo clamó porque ¡Dios nos libre de vivir de otro modo. Hay mucha gente que difícilmente puede ver su cara en el espejo, por lo menos algo de vergüenza, podrían sentir, hay gente que es así o que vive así. Pidámosle a Dios que cambie, que abra los corazones, que borre los sentimientos nocivos y sobre todo el afán de hacerle daño a un pueblo que a nadie le ha hecho daño, pero eso sí, un pueblo valiente que no se doblega, que no se vende, que no se rinde, que sabe vivir con fe y esperanza, que Dios haga los milagros que todos los días le pedimos.

Que Nicaragua esté cada vez más consciente, cada vez más unida, de que la victoria es de la fraternidad, la victoria es de la justicia, la victoria es del amor, la victoria es de los seres humanos que queremos paz y bien común, paz y bien, concluyó la compañera Rosario Murillo.