La vicepresidenta compañera Rosario Murillo, recordó este jueves el martirio de los compañeros Edwin Castro Rodríguez, Cornelio Silva y Ausberto Narváez, que fueron asesinados el 18 de mayo de 1960.

En su comunicación con las familias, la compañera vicepresidenta dio lectura a varios poemas escritos por Edwin Castro Rodríguez, en los que se engrandece el espíritu de lucha y la dignidad del pueblo nicaragüense.

Venimos de una historia, de una memoria. Somos de esa historia y de esa memoria que nos llena de orgullo y que fortalece a esta nuestra raza nicaragüense que si sabe de dignidad, que si sabe de luchas, que si sabe de amor y de honor. Nicaragüenses por gracia de Dios. Nicaragüenses que quiere decir orgullosos, como Diriangén valeroso señor de las montañas, orgulloso cacique de los vientos, de las sierras templadas, de las costas. Diriangén, valeroso señor de las montañas, la libertad te aclama, ciñe tu frente altiva la corona de liana de tus bosques y los ríos dispersos entre los follajes disgregados perpetúan el nombre de tu nombre. ”, expresó Rosario.

Planta y flecha cortando hacia el mañana

cargás lleno de estrellas pluma imperial desde tu espalda.

Han de llegar tus flechas y tu arco a las espaldas todas de los jóvenes,

revivirá tu nombre en los senderos,

sabrán las lunas indias de tu feliz regreso

y se abrirá la tierra en florescencia total de libertad.

Escucharán entonces la ciudades

el glorioso clamor de vieja raza

eternamente nueva,

vieja raza eternamente nueva

que se abrirá camino en los caminos

donde cruce la sandalia renovada de Diriangén

Es un poema escrito por Edwin Castro padre cuando estaba en la Aviación, 4 de diciembre de 1958. Se van a cumplir 60 años de su martirio este 18 de mayo. Ausberto, Edwin, Cornelio, a todos ellos les debemos tanto, el orgullo de ser nicaragüenses dignos. La dignidad crece en nuestros corazones, la dignidad no es gratuita, la dignidad es la fortaleza de un patrimonio heroico, hecha esa dignidad de razones, de verdades, y sobre todo del corazón alzado en la lucha y en las victorias”, dijo la compañera Rosario Murillo.

Estaba leyendo el libro que reunió la familia del compañero Edwin Castro, su hijo Edwin, que ya va como por la cuarta edición y son unos poemas hermosísimos que reflejan el orgullo nicaragüense de saber luchar día a día y de saber vencer, porque la muerte no es necesariamente el fin de la vida. Para nosotros la vida es eterna y seres humanos como Edwin, como Ausberto, como tantos, como Cornelio, Camilo, como nuestro general de hombres y mujeres libres, como Carlos, como Tomás, son seres humanos extraordinarios. Los muertos que nunca mueren como dice Tomás. Esa es la raza nicaragüense que sabe de luchas y de honor, el nicaragüense que ni se vende ni se rinde. El nicaragüense que no está en venta, que no tiene su conciencia en venta, el nicaragüense que sabe que es hermoso vivir por la patria, vivir por el pueblo intenso y que nos exige mucha valentía todos los días, enrome, inmensa valentía para caminar paso a paso hacia una meta que se vuelve el inicio de otro camino hacia otra meta, pero siempre como cristiano, como pueblo cristiano, como pueblo de Dios siempre siempre en amor al prójimo”, agregó.

"Sandino-dice también Edwin Castro en el año 59 desde la cárcel- es la olímpica antorcha de mi patria, es la misma voz de Diriangén altivo, Cuauhtémoc, Atahualpa, la voz de América rebelde, rebelde a la bota invasora. Sandino fue Bolívar, Martí, Hidalgo, San Martín. Sandino fue en la augusta pequeñez de la montaña segoviana el espíritu en lucha de todo el continente, sus entorchados de General se hicieron con las lianas de la montaña agreste, las estrellas de su sombrero guerrero las  cortó de las noces tropicales sin luna, su espada fue el machete, el símbolo del trabajo campesino"

Y hay muchos que podemos ir leyendo todos estos días hasta el 18 porque nos hablan de lo que somos, de lo que somos el pueblo nicaragüense que tiene honor, que tiene amor, y sobre todo que es valiente, porque para tener amor hay que ser valiente, la valentía del amor decía Miguel D'Escoto. Y yo me acuerdo como insistía en que el amor es lo que nos guía pero al mismo tiempo el amor es lo que fortalece nuestra valentía cotidiana, el heroísmo, el heroísmo de la lucha cotidiana. Patria y libertad, patria libre”, valoró.

Y decía Edwin Castro:

Joven, desde mi juventud te escribo mi canto vertical

Compañero que olvidando mi nombre

has negado al hermano

Abre tu voz para gritar al mundo el nombre de la Patria

Proclama en las esquinas la palabra

que ha de lavar la sangre

en los cuerpos de tus muertos

Junta las manos no implorando

con los puños cerrados

para quebrar vitrinas

y romper las amarras de la idea

Si me has negado a mí,

no niegues más el nombre de la Patria

Escucha compañero

mi canto vertical

que escribo para vos desde la cárcel.


(19 de noviembre, 1958)


“Eso era fuerza de carácter de los que dieron su vida por la patria, de ellos aprendemos todos los días, todos los días. Aquí estamos, vamos hacia cada día de este mayo grande, heroico, este mayo de tanta celebración de nuestra tradición religiosa cultural, el día que dedicamos a las madres, aunque todos los días deben de ser para las madres y luego nuestros campos fértiles, nuestra cultura de invierno. Damos la bienvenida al invierno, desde ya varios compañeros me decían que está lloviendo, como quien dice huele a tierra mojada y nos estamos preparando para sembrar, para cultivar, para seguir siendo los héroes que somos en el trabajo, en el estudio, en el trabajo honrado, en la capacidad de ser especialmente laboriosos en nuestros valores de fe, familia y comunidad”, manifestó.

La vicepresidenta compañera Rosario también recordó a otros compañeros caídos como Nicolás Antonio Zelaya Medina, esto es en Ciudad Antigua; José Maldonado en Posoltega; Mariano Barrera en Aguas Calientes, Waslala; Secundino Pérez Martínez, en La Paz Centro; todos ellos héroes de la patria.

Cada uno de nosotros tiene esa fuerza, ese escudo, esa lanza de nicaragüense bendecidos con el deber de cantar, de luchar para vencer y de decir así somos heroicos, grandes, llenos, llenos de luz”, indicó la vicepresidenta.