La ejecución del proyecto del Gran Canal Interoceánico a través de Nicaragua cambiará la ingeniería naval y permitirá a este país salir del atolladero, solo es cuestión de tiempo, declaró hoy el excomandante guerrillero Edén Pastora.

Con ese megaproyecto, que incluye la construcción de pistas aéreas, aeropuertos, un gasoducto y un ferrocarril del Atlántico al Pacífico, "nos preparamos para ser uno de los países más ricos, porque aquí tienen que desarrollarse técnicos, profesionales y otros para atender el canal", reflexionó.

El encargado de la Presidencia para el dragado del Río San Juan de Nicaragua rememoró lo ocurrido de manera similar en Panamá hace un siglo y manifestó su confianza en todo el progreso que acarreará para esta nación una obra de esa envergadura.

"Se va a transformar Nicaragua en un país verde", consideró y afirmó que van a "usar toda la tecnología y todos los recursos económicos para defender nuestra naturaleza, nuestro medio ambiente".

Frente al escepticismo de algunos con esa propuesta del gobierno de Daniel Ortega, Pastora admitió que "esta es una obra difícil, pero no para el mundo dado el capital y la tecnología existentes en él".

"Hay quienes se oponen pero son un pequeño grupo: los señores opongo, porque se oponen a todo lo que la Revolución Popular Sandinista hace o propone hacer", cuestionó.

"Siempre existe esta clase de gente de opositores profesionales, que viven de oponerse, porque si no se oponen no figuran en la política y se tendrían que morir de hambre", opinó.

"Pero el canal va, porque lo necesita el mundo y nosotros los nicaragüenses, y este es un sueño de hace 100 años", declaró.

Recordó que la construcción de esa ruta del Atlántico al Pacífico la intentó la Revolución Liberal (1893-1909) de José Santos Zelaya, pero Estados Unidos "le dinamitó las dragas".

Fuentes históricas señalan que en medio de los debates en el Senado estadounidense respecto a si el canal debía construirse a través de Nicaragua, en 1902, el agente de Panamá Philippe Jean Bunau-Varilla recurrió a una maniobra poco ortodoxa que redundó a favor de esa nación como sitio elegido.

Dos años antes, Zelaya emitió una estampilla de correos en la cual aparecía el volcán Momotombo coronado por un gran penacho de humo y la entrega de réplicas de la misma a los 90 integrantes del ente decisor los convenció de lo infausto de arriesgarse a construir esa ruta en un país de alta sismicidad.

Respecto al posible paso del canal por el San Juan, Pastora consideró que esta es una vía natural que solo requeriría de ampliarlo, profundizarlo, crear exclusas y otras condiciones, pero descartó que se recurra a esa opción por las dificultades creadas por el Gobierno de Costa Rica.