Dentro de las necesidades fisiológicas básicas se encuentran las relacionadas con la satisfacción sexual. Sin embargo, no todas las personas pueden realizarlas, ya sea por dificultades físicas o mentales. No obstante, ya hay quienes se encargan de este labor.

En Japón, surgió una organización no lucrativa que provee el servicio de asistencia sexual para personas que padecen alguna diversidad funcional, como parálisis cerebral o distrofia muscular, las cuales no pueden masturbarse solas.

White Hands es el nombre de la iniciativa que se encarga de este servicio creyendo y fundamentando la idea de que las personas con diversos problemas motrices puede llegar una vida sexual plena.

El servicio es otorgado a domicilio por, quienes ellos mismos llaman, trabajadoras sexuales quienes se encargan de manera profesional de proveer “cuidados eyaculatorios”.

La función de las mujeres encargadas de esta actividad se muestra en un video documental realizado por Vice, en donde se explica de manera más o menos detallada el servicio que, de acuerdo con esta organización, “es una especie de liberación sexual es de gran ayuda en la mejora de sus vidas”.

La pirámide de Maslow, o jerarquía de las necesidades humanas, es una teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow que propone formula una jerarquía de necesidades humanas distribuidas en una pirámide de cinco niveles en la que figura como base las necesidades básicas.

Dentro de las necesidades fisiológicas que son relacionadas a la supervivencia se encuentra precisamente el tener relaciones sexuales. No obstante, hay personas para las que no es posible satisfacer estas debido a algún impedimento mental o físico.

De acuerdo con Shingo Kasatsume, fundador de White Hands, el problema para aceptar el deseo sexual viene de la sociedad en general que proyecta sus propias creencias sobre las personas con discapacidad.

“Las personas empujan sus ideales hacia las personas con discapacidad. Ese es el problema”, dice Kasatsume, explicando así que a menudo se les idealiza en lugar de que se les acepte como seres sexuales al igual que los demás.

“La mayoría de las personas con impedimentos mentales no han tenido ninguna experiencia sexual y nunca se les ha enseñado cómo tratar con ello”, menciona una de las trabajadoras, y hace hincapié en el sentido de servicio antes que el morbo.

Finalmente, este servicio resalta un aspecto importante y característico del País del Sol Naciente. La aceptación del libido de los japoneses suele ser intimidante en otras latitudes. Sin embargo, no hay duda que la cultura nipona constantemente está en búsqueda de maneras de mejorar como sociedad.

La labor de White hands, en teoría es simple, pero se requiere dejar de lado muchos tabúes para aceptar las necesidades fisiológicas de todas las personas por igual. La página de inicio de la organización no puede sintetizarlo de mejor manera: “¡Derechos sexuales para todos!”.