El comandante Lenín Cerna, compañero de lucha del militante histórico Jacinto Suárez, quien falleció este jueves, evocó en la revista En vivo de Canal 4, su vida y la lucha revolucionaria desde la década de los 60.

En la entrevista Cerna reseñó anécdotas de la larga militancia revolucionaria de Suárez y destacó sus cualidades al servicio del pueblo nicaragüense.

Hay cosas que se me vienen a la mente, con compañeros como Jacinto y otros… 60 años de lucha revolucionaria y de conocimientos, de tanta gente buena, tantos compañeros tan desprendidos como corresponde a la conducta de un revolucionario, tan desprendidos y tan dispuestos a dar la vida por lo que se piensa, que fundamentalmente es la vida para ayudar a los demás”, dijo Lenín.

De tal manera en el caso de Jacinto, yo tenía poco tiempo de venir de León, estaba el Frente iniciándose y como él dice en su libro, el libro que él escribió, en ese tiempo el Frente se llamaba Frente de Liberación Nacional. Es decir, estamos hablando del 63, 64, y no se llamaba Frente Sandinista, dijo.

Recuerdo que él trabajaba en un laboratorio cercano a lo que se llamaba la Esquina de El Caracol, que en las inmediaciones vivíamos varios, que de una manera u otra después hicimos lo que tuvimos que hacer entre ellos, otro Jacinto, que era Jacinto Baca, y Jacinto Suárez trabajaba en un laboratorio, era laboratorista él y vivía como a dos cuadras y estudiaba en el Ramírez Goyena”, añadió.

Entonces esas circunstancias que van apareciendo en el aniversario de un 23 de julio, nos tocó a nosotros que éramos menos de los dedos de la mano, hacer un recordatorio y hacer actividades alrededor de ese hecho, para exaltar la lucha revolucionaria que era necesaria y por ahí, no recuerdo en qué lugar me encontré con Jacinto y otros compañeros, conocidos ahora, pero absolutamente desconocidos en aquella época”, refirió.

Señaló que así comenzó la relación personal que tardó hasta hoy con Jacinto Suárez.

Entonces Jacinto, como decía el comandante Borge, es tan difícil hablar de un compañero ni vivo, ni después que se ha ido. Ni vivo porque la educación nuestra educa que no es así, ni muerto, porque de repente decís, para qué, ya el cumplió con su misión en la vida y cumplió muy bien. Ese es su paso a la historia, lo que hizo bien, lo que fue su sacrificio y lo que fue su disposición”, enfatizó.

El comandante Cerna resaltó que la de Jacinto fue una militancia de más de 50 años.

Ya solamente eso ya es una cosa extraordinaria. Y por otro lado, Jacinto es una generación o es parte de una generación distinta, distinta, desde el punto de vista que no es su antisomocismo, no era simplemente antisomocismo, era más allá, ya hablábamos verdaderamente de logros sociales, objetivos en los cuales los pobres jugaban un papel fundamental, no era simplemente hijos de liberales o conservadores, que era la tradicional familia política en este país, sino que éramos otros, también algunos vinculados familiarmente, pero con una mentalidad absolutamente diferente. Y eso creo que fue muy importante para que el papel que nos tocó jugar a nosotros, después de los primeros, de los primeros si éramos cinco, nosotros éramos tres y habían dos, estoy diciendo que en esta suma, los pocos tratamos de ser siempre iguales o mejores que los primeros. Hasta el fin siempre”, reflexionó.

Señaló que “no es fácil o quizás será muy fácil para alguna gente, hablar en nombre de los muertos, en nombre de los héroes, cuando ni siquiera saben qué es eso. No lo saben. La cosa es Jacinto, junto con otros compañeros, ya digo pues, ni siquiera los dedos de las manos dan para ello, nos propusimos, dentro de nuestras concepciones e incluso ahora en el tiempo me doy cuenta, de cuando hablamos algunas veces, que muchas veces, la mayor parte de esas no teníamos a profundidad el conocimiento de las banderas que levantábamos”.

Recordó: “Éramos sandinistas y eso nos daba un gran orgullo y éramos partidarios de Rigoberto López y eso nos daba un gran orgullo. Pero también eso nos obligaba íntimamente a esos cinco, diez, a que teníamos que ser iguales para poder ser coherentes con lo que decíamos”.

Pero muchas veces hacíamos discusiones que en las cárceles también se dieron acerca de las grandes tesis de las ideas revolucionarias de otros pueblos, abrazábamos por decir un término, los ejemplos de los luchadores de otras partes del mundo”, destacó.

A tal grado que cuando hablábamos por qué murieron esa gente, nos dábamos cuenta que murieron por aspiración a que el mundo cambiara, y que realmente el objetivo del ser humano no fuera, el beneficio personal, todo eso a través de la historia, 50 años, y darse cuenta uno que por eso no hay manera de escribir eso si nos sos optimista en la vida, si no crees en el ser humano, si no crees que es posible cambiar”, dijo.