Los científicos lograron observar una eyección de energía en el lado suroeste del disco solar.

Según ellos, si este destello fue acompañó por una eyección de masa coronal, entonces el 7 y el 8 de junio es posible que en la Tierra ocurra una tormenta geomagnética.

A mediados de mayo los científicos pudieron documentar una serie de muy intensos destellos de rayos X, la clase más potentes de rayos, los que no se habían observado desde octubre del 2012. Pero entonces no hubo graves consecuencias, ya que las eyecciones solares no estaban dirigidas directamente hacia la Tierra.