Parece que en los últimos decenios la comunidad internacional se ha acostumbrado a las invectivas de Washington contra Cuba que casi siempre llevan un carácter no solo mentiroso sino también ofensivo.

Esto se refiere a la política, economía, cultura, incluso de transporte que une a los dos países. En ocasiones se da la impresión de que en el Departamento de Estado de EEUU existe una sección especial anticubana que se ocupa tan solo de calumnias y provocaciones.

Cuando, durante cierto período, en la prensa norteamericana comenzaron a menudear alusiones al propósito del presidente Barack Obama de restablecer relaciones diplomáticas y comerciales con La Habana, los expertos recibieron semejantes noticias con desconfianza y sonrisas. Y parece que tienen bastantes razones para su escepticismo e ironía. Recuerdo como una vez, en la Feria Internacional de Caracas, Billy, periodista de una radio de Nueva York, me habló francamente y sin sonrisa de su trabajo creativo del último año. Resulta que tenía casi listo un libro en el que había reunido toda especie de infundios de propagandistas norteamericanos contra Cuba. Huelga decir con que descaro y desvergüenza se habló en ellos de los hermanos Castro y Che Guevara, de los científicos, poetas, cantantes y bailarines. En cambio, se representaban como héroes los que cometían en su patria crímenes contra el poder legal, los que, por odio al régimen, abandonaron su casa natal y pasaron ilegalmente a Miami. A ellos se los representaba como patriotas de verdad y como la causa de su huida se indicaba la limitación de los derechos humanos.

Sin embargo el autor hacía hincapié en los problemas económicos de la isla, en especial en los alimentarios. En esto, no mencionó una sola vez la política anticubana de Washington, en especial el bloqueo económico, los crímenes cometidos contra la isla, comenzando por la invasión en playa Girón. De los norteamericanos que venían ilegalmente a la isla como turistas (oficialmente todas las visitas a Cuba estaban prohibidas por Washington), en la prensa se hablaba como de héroes que se animaron dizque pisar la tierra cubana, donde el poder pertenecía a los terroristas. Con la particularidad de que a posteriori estos “valientes” no rara vez deformaban en sus cuentos la realidad cubana. Y los que venían por curiosidad, pero que resultaron espías, fueron entregados a los tribunales. En EEUU son vistos como “víctimas” del régimen comunista. Así ocurrió el 5 de diciembre de 2009 con los “huéspedes” de turno. Es cierto que el Departamento de Estado bautizó en seguida de héroes a estos colaboradores de cierta agencia de desarrollo económico. Aun cuando tal agencia brilla por su ausencia en EEUU, igual que las relaciones económicas entre los dos países. Según Obama, esto es inconveniente, ya que Cuba, a la par de Irán, Sudán y Siria figura en la lista de países cómplices del terrorismo internacional. La Habana fue incluida en esta lista en 1982, si bien el propio Washington sigue enviando a personas sospechosas a la isla.

Se puede comprender a La Habana, que declara hoy ofensiva y vergonzosa la decisión de las autoridades norteamericanas de incluirla, por enésima vez, en la lista anual de países cómplices del terrorismo, reza la declaración del Ministerio de Asuntos Exteriores de Cuba. En el documento se señala que Washington justifica así su bloqueo económico-comercial. Pero La Habana recuerda que el territorio de Cuba no se ha usado nunca ni se usará para financiar o cometer atentados terroristas contra país alguno, incluido EEUU.

Rusia, que siempre mantiene una posición de amistad respecto a Cuba, desarrolla las relaciones polifacéticas con la Isla de la Libertad. También esta semana el titular de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, en el encuentro con los jefes de las cancillerías de Cuba, Costa Rica, Haití y con el viceministro de Exteriores de Chile destacó:

—Hemos discutido cuestiones de actualidad de la región latinoamericana. Esto se refiere en particular a la necesidad de levantar cuanto antes el bloqueo contra Cuba.