En esos años de oscuridad neoliberal, Cuba, a pesar de sus crisis interna, de los efectos del bloqueo, mantuvo su mano amiga tendida a los hijos e hijas de las familias más pobres de Nicaragua, que nunca soñaron con tener una auxiliar de enfermería, mucho menos un médico. ¿Quién podrá pagarle a la Revolución dirigida por el Comandante Fidel Castro esa generosidad del tamaño de José Martí?

Las miserias del corazón no pueden reconocer lo que son capaces de hacer los pueblos por sus mismos pueblos. El fin de semana vino el presidente Nicolás Maduro al frente de su gobierno, para suscribir acuerdos con Nicaragua.

Si Venezuela enfrenta problemas, y aun así, contribuye con nuestros países, no podemos menos que recordar lo que hizo Cuba con la juventud nicaragüense que tuvo en sus manos durante el Periodo Especial: la preparó para toda la vida. Amistad en los días del silicio que hoy se vuelve hermandad en los tiempos del ALBA, diría Gabo.

La operación mediática de los sectores ultraconservadores se puso de manifiesto con la llegada del presidente Maduro, al desatar una ola de intrigas y querer sembrar cizaña entre sandinistas y bolivarianos, hijos de la Patria Grande.

La envoltura de estas manipulaciones es la misma: el “periodismo independiente”… de la verdad. Y la repetición de rumores, especulaciones y falacias se disparó, desde estos corazones con funciones hepáticas, para fabricar un estado de opinión a cientos de años luz de la realidad.

El líder bolivariano lo dijo en Managua: “Sus cartas están marcadas y escondidas,... están marcadas con una S, pero no la de Simón (Bolívar); tienen la S con el doble signo del dólar en su frente marcada. Y pretenden que nuestros Pueblos se desencuentren otra vez;… arremeten y pretenden nuevamente generar intrigas para que nuestros pueblos, y nosotros al frente de los Gobiernos, cedamos a las intrigas”.

Y no hubo desunión, sino un paso más a la Patria Martiana, utilizando un instrumento del cual recordó su génesis el presidente Daniel Ortega: “fue en un encuentro entre Fidel y Chávez donde surgió la Iniciativa del ALBA, para unir a nuestros Pueblos, y para dar la Batalla por la Justicia, por el Bienestar, por la Soberanía y por la Unidad de nuestros Pueblos”.

El mandatario venezolano vino a potenciar con Nicaragua, las relaciones binacionales que los enemigos del progreso quieren ver destruidas: “Van a haber cambios porque van a mejorar y se van a profundizar” la cooperación energética, comercial, alimentaria, financiera…

La Nueva Historia de América

La referencia del Comandante Ortega de la semillita del ALBA, dónde y quiénes la cultivaron primeramente, es una lección de la Nueva Historia. Fidel, Cuba; Hugo, Venezuela. Martí y Bolívar: no se trataba de interpretar lo que dicen los otros de América Latina y el Caribe, y obedecerles, sino lo que creemos y queremos nosotros.

En 1891, el Libertador José Martí adelantaba esta época de Nuestra América: “… y el buen gobernante en América no es el que sabe cómo se gobierna el alemán o el francés, sino el que sabe con qué elementos está hecho su país, y cómo puede ir guiándolos en junto, para llegar, por métodos e instituciones nacidas del país mismo, a aquel estado apetecible donde cada hombre se conoce y ejerce, y disfrutan todos de la abundancia que la naturaleza puso para todos en el pueblo que fecundan con su trabajo y defienden con sus vidas. El gobierno ha de nacer del país. El espíritu del gobierno ha de ser el del país. La forma del gobierno ha de avenirse a la constitución propia del país. El gobierno no es más que el equilibrio de los elementos naturales del país”. (Nuestra América, Fondo Cultural Caruna 20 Aniversario)

Es lo que la escritora Rosario Murillo define del ALBA: “Hermandad Humanista, Solidaria, Complementaria, donde la ocupación de nuestros Presidentes es el Bienestar, la Dicha, la Tranquilidad, la Seguridad, la Prosperidad, de nuestros Pueblos”.

Dos caminos tienen ante sí los pueblos:

Mantener los vetustos virreinatos de los Compadres Fundadores de la Desintegración de América, y “su lujo venenoso” que hoy defienden con todas las armas, blasones y medios, las oligarquías herederas. Martí diagnosticó así este atraso:

“Éramos – advirtió Martí--- una máscara, con los calzones de Inglaterra, el chaleco parisiense, el chaquetón de Norteamérica y la montera de España. El indio, mudo, nos daba vueltas alrededor, y se iba al monte, a la cumbre del monte, a bautizar a sus hijos. El negro, oteado, cantaba en la noche la música de su corazón, solo y desconocido… El campesino, el creador, se revolvía, ciego de indignación, contra la ciudad desdeñosa, contra su criatura”.

O vivir la Historia que aspiraron los Padres Fundadores de Nuestra América.

El resto es dar vueltas en la misma historieta.