El radiante sol del domingo no impidió que las familias del barrio Cristo del Rosario una vez más celebraran la tradicional procesión de Cristo Agonizante que se realiza el primer domingo de Cuaresma desde 1876.

Ya son 144 años que esta comunidad de la capital realiza con mucha devoción y tradición religiosa esta procesión como pago de promesa por haber salvado a Managua del aluvión de 1876.

La procesión sale de la iglesia con la imagen de Cristo Agonizante del Rosario, después de la eucaristía recorre las principales calles donde las familias lo esperan con arcos de frutas y alfombras pasionarias de aserrín.

El periodista cultural Wilmor López manifestó que la identidad de los pueblos se refleja en las costumbres y tradiciones como esta procesión que recrea lo que hicieron las familias en 1876, cuando Managua fue azotada por lluvias incesantes y decidieron sacar la imagen del Cristo Agonizante para pedirle que cesara el vendaval.

ROSARIO1

“Era una época en que llovía muchísimo y Managua estaba a punto de perderse y los habitantes de este barrio sacaron la imagen del Cristo Agonizante y cesó la lluvia. Entonces la promesa era sacarlo en procesión y hacer los arcos de frutas que significan la producción y después se hicieron estas alfombras de aserrín similares a la de Subtiava”, explicó López.

Primero se realizó una eucaristía y posteriormente la imagen salió a las calles acompañada de la feligresía y los promesantes que nuevamente elaboraron los arcos de fruta y las alfombras de aserrín.

“Esto es una combinación de cultura popular, festividad religiosa, promesa, agradecimiento color, compromiso. Todo eso hay en esta actividad que es una festividad religiosa popular y la comunidad de Cristo del Rosario ha sido unida y muy festiva, hay familias que vienen de generación en generación manteniendo la tradición”, añadió López.

Desde muy tempranas horas de la mañana las familias completas, mujeres, hombres, niños, jóvenes y adultos mayores comienzan a elaborar las alfombras pasionarias que diseñan con mucha devoción, colores y alegría.

ROSARIO1

Don Juan Diego Sobalvarro tiene 45 años y 15 de vivir esta tradición religiosa popular, la cual también está inculcando a sus nietos e hijos menores. 

“Además de tradición es una promesa que hicimos cuando una de mis hijas la diagnosticaron cáncer de tiroides y gracias a Dios logró vencer la enfermedad y en agradecimiento prometimos al Señor hacer las alfombras pasionarias y mantener viva la tradición”, dijo Sobalvarro.

Son alrededor de 10 familias que unidas por el amor a Cristo y por mantener la tradición prometieron hacer las alfombras para que la imagen y la procesión puedan pasar por la calle.

“A los niños nosotros los involucramos para que sigamos con la tradición porque es para Dios, para su gloria y vida”, añadió Sobalvarro.

ROSARIO1

Doña Carolina Martínez cada año hace junto a sus hijos un arco de frutas que en esta ocasión está elaborado con sandias, melones, bananos, jocotes, mango y plátanos maduro. Una vez que la imagen de Cristo Agonizante pasa debajo del arco, este inmediatamente cae en medio de la feligresía que agarra y se las come.

“Nosotros lo hacemos como una devoción y tradición para nuestro barrio para que esto no se pierda y nuestros hijos sigan este ejemplo de mantener viva. Esperamos que pase la imagen bajamos el arco y los feligreses agarran las frutas. Queremos mantener viva nuestras tradiciones del barrio”, señaló Martínez.

La imagen de Cristo del Rosario data de 1876 y la procesión es una tradición en cumplimiento a las promesas realizadas por las familias que de esta manera ratifican su identidad de un pueblo profundamente cristiano.

ROSARIO1

ROSARIO1