21 de febrero de 1934, día del acto de traición más despreciable, por parte de nicaragüenses entregados al imperialismo.

Sandino bajando de conversar en casa presidencial, es emboscado y asesinado por órdenes del jefe de la guardia Anastasio Somoza García… El holocausto ha sido consumado.

Los asesinos creen que han ganado la batalla y el general al servicio del yankee invasor dice que es hora de empezar un nuevo gobierno, y arremete contra todo lo que significaba paz, esperanza de un pueblo confiando en el abrazo sincero del general de hombres y mujeres libres Augusto C. Sandino y el presidente de Nicaragua Juan Bautista Sacasa, a este último lo traiciona el esposo de su sobrina, así es la traición, rompe familia, destruye países, nos condena al servilismo inútil.

La guardia servil a los mandatos de quienes habían impuesto su creación y de su jefe principal, quien segado por sus ambiciones, superó las órdenes que le habían designado, convirtió a Nicaragua en un patio trasero del imperio yankee, Somoza pierde de vista las necesidades de nuestro pueblo negándole justicia, trabajo, educación, salud.

Hoy estamos en Niquinohomo, rindiendo fervoroso homenaje al General de Hombres y Mujeres Libres Augusto C. Sandino, nicaragüense que supo defender con su vida el suelo patrio y nuestra libertad con todos sus atributos. Aún resuenan sus palabras “nuestra causa triunfara porque es la causa de la justicia, porque es la causa del amor” y así fue--- él recibió el mandato de Bolívar , quien le entregó su espada para que siguiera el trabajo que no pudo Bolívar concluir.

Somoza creyó enterrar los ideales de Sandino, pero ese hombre sencillo brotado del campo, sin alardes pero firme y seguro enarboló la espada de Bolívar ante la iniquidad de la nueva conquista.

Sandino con sus hombres su pequeño ejército loco como lo llamó Gabriela Mistral, era admirado en todos los países de América y del mundo, seguían su lucha y lo apoyaban, unos porque ya estaban sojuzgados, otros porque querían conservar su independencia.

Oigan bien, abran sus oídos y el entendimiento: en noviembre de 1928 Henry Barbusse, envía al general Sandino las felicitaciones de los intelectuales revolucionarios de Francia y de Europa que deben ser guardadas como reconocimiento, y que dice: ”saludamos en usted a un libertador, al soldado magnífico de una causa que, sobrepasando cuestiones de razas y nacionalidades, es la causa de los oprimidos, de los explotados, de los pueblos contra los magnates. Saludamos en usted a toda la multitud de trabajadores y de indios que a lo largo del continente se agitan impacientes para ponerse en marcha para rechazar la maquinaria imperialista y capitalista venidas del extranjero y en su lugar crear un bello mundo nuevo sobre las tierras que les pertenecen” tomado del libro de Gregorio Selser Muchos escribían sobre él, con pasión, con amor patrio como estas estrofas de un nicaragüense que dicen; Soy sandinista, llevo la vista, sobre la mira de mi fusil, Nicaragüense ven a mi lado no seas esclavo, no seas traidor Vení luchemos como sabemos dando a la Patria todo tu amor.

Mis tíos mayores y mi padre contaban que Salvador uno de sus hermanos al saber de la rebeldía de Sandino ante Moncada y la decisión de no entregar las armas, escribió esas estrofas y resonaron como un himno de libertad y dignidad.

Sandino es un símbolo, en él se encarna un pueblo lleno de ansias de libertad, trabajo y paz. Y si lo quisieron borrar de nuestra historia la espada que Bolívar le entregó a Sandino, la recogió Carlos Fonseca y la sangre del héroe se convirtió en semilla que germinó en jóvenes, que cansados de vivir en la opresión decidieron seguir el camino de Yucapuca hasta el Chipote y aquí estamos cumpliéndole a Sandino, llenos de amor, reconociendo que el Frente Sandinista de Liberación Nacional con nuestro buen gobierno al frente con Daniel y Rosario, desafían al invasor que hoy como ayer quiere destruir. Sembrar el odio, la división de las familias, todo lo contrario de lo que nuestro General Sandino proclamaba.

Sandino quería construir una Nicaragua con base social en la familia, en su montaña casaba a los que se enamoraban, así sucedió con Peño y la Felicitas y los casó el tata cura según indica Salomón de la Selva, en su libro la guerra de Sandino o pueblo desnudo. Sandino era un hombre de fe, se rezaba, cuando por las noches la lluvia caía el tata cura empezaba el rosario, pero antes Sandino le decía al General Altamirano: “No le parece que fuera una gran caballería? Como que de ultratumba vinieran con Bolívar al frente de los libertadores…”

Sandino vive….en cada hoja del árbol que florece, en cada escuela que acoge a los niños y niñas para que sean ciudadanos dignos, en cada hospital que se construye para que nuestros campesinos tengan salud, para que las mujeres puedan tener sus hijos con dignidad como se debe, sí……..SI, Sandino vive y nos da su espada que corta del tallo de la caña como dice de la Selva, la que se multiplica en manos de los jóvenes, de los campesinos, de los que ahora tienen su parcela y no están dispuestos a que se las arrebaten los traidores de su Patria.

Sí, Sandino vive en cada estudiante que atiende sus lecciones en una aula digna como él lo soñaba para que saliendo de esas aulas ya formados con nuevas orientaciones según sus propias palabras “harán de nuestro suelo una Patria luz” Sintamos el orgullo de ser hijos de Sandino, de ser militantes de un partido que ha construido, desarrollado, que nos enseña que debemos cumplir con honradez y amor el trabajo que se nos encarga a diario porque como Sandino expresó: “mientras Nicaragua tenga hijos que la amen, Nicaragua será libre”.

Hasta la victoria siempre….. Aquí nos ilumina un sol que no declina…..