Para el compañero Orlando Tardencilla, las luchas y las victorias en Nicaragua son siempre inherentes al pueblo en su historia, que ha sido como la carta fundamental en la cual los nicaragüenses hemos vivido.

Tardencilla, quien es reconocido por su larga experiencia como legislador, estuvo en el Parlamento Centroamericano y actualmente es Ministro Asesor del Presidente para Política y Relaciones Internacionales, estuvo en la Revista En Vivo con Alberto Mora de Canal 4.

La piedra de Andrés

Dijo que “efectivamente las luchas y las victorias en Nicaragua son siempre inherentes al nicaragüense en su historia, siempre, no es el destino, manifiesto, pero este ha sido como la carta fundamental en la cual los nicaragüense hemos vivido”.

Historió que “desde mucho antes, pero particularmente en 1856 cuando los Estados Unidos empezó su guerra de agresión con un fin político, económico de dominación, por el canal y por otras razones, Nicaragua después de muchos sacrificios logró una victoria impresionante, y esa primera victoria impresionante, nacida desde el fuego patriótico de los nicaragüenses, ahí está expresado, en aquella epopeya, en aquella piedra de Andrés, derribando al filibustero y constituyéndose Nicaragua como la piedra angular en que se forjó la victoria nacional, la derrota del yanqui imperialista invasor, y ahí que mostramos, orgullo nacional, sentido patrio frente a la agresión, de los esclavista del sur, la defensa de la soberanía nacional, la unidad centroamericana frente a esa agresión y por supuesto la identidad pura y siempre del nicaragüense, luchar, luchar y luchar por aquello que considera sagrado”.

 
 
 
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Sandino nos enseñó el camino

“Ese sentido evidentemente fue recogido muchos años después, allá por 1926, 1927 por el General de Hombres Libres, ¿Pero qué se expresó ahí? Prácticamente una repetición de lo mismo, sentido de soberanía, unidad, de los nicaragüenses, un patriotismo puesto a fuego, de sangre y fuego, garra y coraje del nicaragüense, vínculo a la identidad, a la honra, a la reputación y al sentido de dignidad nacional, amor y valor por Nicaragua”.

“Tremendas victorias, que también fueron forjadas sobre la gesta de Sandino y del pueblo luchador, en el plano material, incluso como lo decía el Comandante Daniel, recientemente, está recogido en la historia como la primera derrota del Ejército de Estados Unidos en el continente americano, la victoria de Sandino”, agregó.

Señaló que “hubo también unidad en aquel momento, pero en el plano moral y en el plano espiritual los nicaragüenses continuamos, no solamente elevando, sino forjando hacia adentro, pero particularmente hacia fuera este valor intrínseco que nos une a todos los nicaragüenses sobre todo patriotas”.

"Y por supuesto ratificó en la mentalidad de los nicaragüenses de aquel momento, esa mentalidad de victoria frente al yanqui, y mostrar sobre todas las cosas no solo al yanqui, sino a sus lacayos, a sus serviles, que los nicaragüenses nunca les hemos tenido miedo, nunca”.

45 años de dictadura

Sin embargo, hizo énfasis que con el asesinato de Sandino, vino un largo tropiezo, un larguísimo tropiezo, “con esa muerte nació la dictadura somocista, 45 años y se forjó en esos 45 años, según nuestro abuelos, nuestros padres, se forjó, no solamente la ira reprimida por la forma como estaban entregando el país, sino como estaban tratando a sus ciudadanos”.

“Se forjó el concepto de sobrevivir. Y si algo puedo yo señalar en este año 2023, es que justamente la más grande de las victorias, la más hermosa de las victorias, más allá de los instrumentos con que el pueblo nicaragüense ha contado para conquistar esa victoria, la más importante de todas ellas es sobrevivir, y después vivir por supuesto pero primero sobrevivir, y se sobrevivió a esos 45 años de somocismo, a costa de sangre, sacrificio, dolor, pero se sobrevivió, y en esa etapa de sobrevivencia, el pueblo en su sabiduría fue creando, no solo de la necesidad, sino de sobreponerse a esos dolores precisamente, masacre, tierras arrasadas, el tratamiento a los campesinos, la imposición de aquella bota criminal, los organismos de seguridad, aquellos muertos que empezaban a salir en la cuesta el plomo, aquel concepto de que era prácticamente un delito ser joven, y si se raspabas los codos por estar jugando 'handbol' en algún cuadro, eras fijo, fijo, detenido por BECATS de la guardia en cualquier momento, y pasado por el sacrificio, solamente por el simple hecho de parecerse a joven y parecerse joven rebelde, con ese dolor y en esos tiempos difíciles, el pueblo en su necesidad de sobrevivir, y en su decisión de sobrevivir fue creando uno de los instrumentos que hasta ahora pervive, el Frente Sandinista”.

Nace el FSLN

Y justamente leída esa necesidad, vivida esa necesidad, el arquitecto de este instrumento, Carlos Fonseca, entendió correctamente las bases que nos heredaron nuestros héroes de 1856, toda la esencia del pensamiento y la obra de Sandino y la fue aplicando a la creación de ese poderoso instrumento de lucha para apuntalar la batalla por la sobrevivencia”.

Añadió que también estuvo el obrero eterno de los trabajadores, de los campesinos, Tomás Borge, y aquel profesor, amigo, intelectual y hombre patriota Silvio Mayorga, “entre ellos 3 fueron acumulando lo de siempre, la matriz en que se ha sustentado la sobrevivencia y las luchas de este pueblo, se fue nutriendo de aquel grupo primario de jóvenes, y por ahí entró Daniel, como uno de los pilares fundamentales de ese nuevo edificio que se estaba creando para enfrentar la lucha y sobrevivir a la dictadura somocista”.

“En algunas, ya por razones de nuestra edad empezamos a ver y a oír, casi casi, las cruentas batallas que tuvieron que liberar estos fundadores de estos instrumentos, y como se fue moldeando”.

“Era una lucha de sobrevivencia y en ese camino hubo tropiezos, hubieron dolores, por ahí cayó Casimiro Sotelo, Leonel Rugama, por ahí fueron cayendo compañeras y compañeros que realmente apuntalaban no solo con sacrificio, sino con ese ejemplo que el arquitecto de la Revolución, Carlos, los fundadores del frente y los líderes juveniles que en ese momento empujaban también, iban sufriendo en el camino, en se parto doloroso”.

“Y en esa línea destacó que la tarea más importante a mi entender, según mi madre, que mucho me hablaba de eso, era sobrevivir al somocismo a costa de cualquier cosa, porque ella siempre creía, otros tiempos, hijo, otros tiempos necesariamente en Nicaragua tienen que venir. Y siempre se mantuvo igual que en el 1856, igual el 27 al 33 con Sandino, y en la creación larga y dolorosa de la lucha con el Frente Sandinista moldeándose, y nuestros líderes forjándose en la sabiduría, se formó la conciencia colectiva de la libertad”.

“Y justamente el 19 de julio no es una victoria circunstancial, el 19 de julio es el resultado justamente de una síntesis, no solo presupuestado, sino practicado y puesto por la necesidad de sobrevivir a aquel 1 de julio, 19 de julio maravilloso, que ya lo vimos, que lo vivimos, y lo concretamos como una victoria militar sobre el ejército de ocupación norteamericano, el último marine escapó el 19 de julio y sus últimas expresiones, y sus últimas huestes el 19 de julio se desbandaron, mientras las tropas del pueblo, el pueblo convertido en su propio ejército, entró a Managua y fijó las bases de esa victoria militar, de esa victoria política”.

“Muy bien lo dice Rosario (Murillo), cuando dice que el 19 de Julio y a la Revolución no es solamente una victoria militar, sino una victoria del alma, una victoria del espíritu, una victoria del corazón y del recuerdo, pero también es una victoria política, porque los nicaragüenses, en 19 de julio, identificaron plenamente entre los grupos políticos, tradicionales, que estaban conjunto o a la par de Somoza o ayudando a Somoza y la verdadera representación popular que era ella misma, el pueblo convertido en una estructura poderosa, el Frente Sandinista”

“Pero también fue una victoria ideológica porque el pueblo identificó, vivió en esa alegría de la victoria del 19 de Julio el sentido de Patria, el sentido de libertad, el sentido de autodeterminación y por sobre todas las cosas, el sentido de dignidad por nuestra nicaraguanidad”.

Destacó que efectivamente también fue una victoria ideológica, "pero también fue una victoria de la solidaridad internacional, el 19 de julio se concretó mucha solidaridad internacional. Muchos recordarán las nubes de extranjeros que querían venir a compartir con nosotros los nicaragüenses que era esto, una revolución nacida del pueblo, nacida desde los humildes y lograron destruir a un ejército, vencer a un ejército de ocupación, creado, financiado, sostenido, respaldado, promovido por los Estados Unidos, esa gran potencia imperial, pero que aquí, nuevamente fracasó, con un enorme sacrificio”.

“Pero además de la victoria moral, sobre todo, la victoria en la mente y en el corazón del pueblo, y se dijo por tercera vez, seguimos sin tenerle miedo a los americanos, seguimos sintiendo el patriotismo de Andrés, la hidalguía de Sandino, y la fortaleza de Carlos y del Frente Sandinista y de montoneras de héroes y mártires que fueron cayendo en el camino”.

Daniel al Frente

“Esa victoria en el corazón del pueblo, esa conciencia, dijo que la obra de Carlos era una obra justa y comprobada, y que la conducción del Frente Sandinista era una garantía precisamente para no volver a esos tiempos, y continuó destacándose, un joven líder, forjado no solo en la batalla en la montaña, sino incluso forjado en la responsabilidades de la conducción del nuevo estado revolucionario que se gestó a partir de 1979... Daniel al frente de la junta de gobierno tomando las decisiones acertadas, y solo te puntualizo bajo la conducción ya del Frente Sandinista, del gobierno, del compañero Daniel, comenzó otra insurrección de los cambios sociales. La primera de ellas, la gran batalla de la alfabetización, comenzó esa epopeya que Nicaragua fue admirada”.