04 de Marzo de 2009 |
Juan José Lacayo
Los tres gobiernos neoliberales de Violeta de Chamorro, Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, prácticamente regalaron, al vender a precio de guate mojado y en condiciones súper favorables, las empresas de energía del país, en un proceso que está debidamente documentado.
El presidente de la Empresa Nicaragüense de Energía (ENEL), Ernesto Martínez Tiffer, todavía no tiene respuestas lógicas ni logra explicarse por qué los gobiernos neoliberales hicieron esos “negocios” tan absurdos y contra toda dinámica empresarial y gubernamental.
La venta de las empresas y la privatización de la distribución de energía, son para Martínez Tiffer, dos elementos emblemáticos de la corrupción y los negociados que se gestaban en las esferas gubernamentales de las administraciones neoliberales, muchos de cuyos representantes demandan hoy transparencia al actual gobierno, bajo las banderas de grupúsculos políticos.
Privatización amañadaEl funcionario señala que el gobierno de Chamorro fue quien inició un enredado proceso de privatización de lo que ya existía en términos de generación eléctrica, como en el caso del campo geotérmico de Momotombo.
En esa época el proyecto Momotombo, requería de inversiones millonarias para recuperar el nivel de la producción de vapor que con el paso del tiempo, iba disminuyendo, algo que es normal dentro del proceso de explotación de un campo de esa naturaleza.
México había suplido en el marco del llamado Pacto de San José, petróleo a los países del área, junto a Venezuela, con el interés de las naciones centroamericanas aprovechar un porcentaje del valor de las importaciones, para impulsar proyectos de desarrollo energético utilizando recursos naturales.
Al asumir el gobierno de Chamorro Nicaragua tenía una deuda de 500 millones de dólares con México y le propusieron a ese gobierno neoliberal, que si una compañía mexicana adquiría activos del Estado nicaragüense, entonces se amortizaría a la cuenta 10 dólares por cada dólar que invirtieran los empresarios mexicanos.
Propuesta onerosa“Eso significaba que si una empresa mexicana adquiría una planta de Nicaragua, por ejemplo, en 50 millones de dólares, automáticamente quedaban saldados los 500 millones que estaban pendientes de la deuda de Nicaragua con México, por suministro de petróleo.
El acuerdo, aparentemente beneficioso para el país, fue firmado entre representantes del gobierno de Chamorro y el secretario de Hacienda de México, por medio del cual el campo geotérmico Momotombo pasaba a una empresa mexicana y con eso se resolvía la deuda de Nicaragua.
Banco Mundial para negociadoSin embargo, el Banco Mundial objetó esa negociación y el organismo internacional argumentó que no era posible que el Estado nicaragüense estuviere privatizando un planta que producía el kilowats hora a un costo de un centavo de dólar, y la vendiera para pagar luego por ese mismo kilowats, 5.5 centavos de dólar. Y a pesar de que el acuerdo ya estaba firmado, el Banco Mundial no permitió realizar esa operación, a todas luces onerosa.
Posteriormente, cuando asume el gobierno Arnoldo Alemán y siendo presidente de la Empresa Nicaragüense de Electricidad (Enel), Enrique Bolaños, se le da luz verde a la venta de la planta.
Uno de los argumentos usados para justificar la operación de privatización eran las fuertes inversiones que requería el campo geotérmico para recuperar su capacidad de producción; en esos días generaba entre 35 y 36 megawatios y no los 70 que se generan actualmente.
Para la venta de la planta se hizo una licitación pública pero con condiciones y requerimientos exigentes, lo que obligó a muchos de los interesados en desistir de la oferta. A la licitación solamente se presentó una compañía israelí Ormat. Sin embargo, a esos oferentes los representantes de Enel y del gobierno, les dicen que se olviden de los requerimientos técnicos y realizan, sorprendentemente, un convenio bilateral sin autorización de la Contraloría General de la República.
El presidente de Enel señala que el proyecto geotérmico Momotombo fue uno de los principales que impulsó la revolución y generaba el 33 por ciento de la demanda que requería el país. Se construyó con apoyo solidario de los gobiernos de Italia y de Francia.
Se llevan la plataMartínez Tiffer añade que con esa venta de la planta geotérmica ni Enel ni el Estado nicaragüense percibió ningún centavo, nunca se supo en cuánto se vendió (se supone que en 50 millones de dólares) y lo peor del caso, es que los que administran esa planta no han hecho absolutamente nada para recuperar la capacidad de producción de 70 megavatios.
Actualmente los que manejan la planta facturan más de un millón de dólares mensuales, pero no invierten en el mejoramiento de la infraestructura.
“Esta es una de las aberraciones más grandes (de la privatización neoliberal) y una de las cosas que realmente chorrea sangre en nuestro país y quienes lo hicieron fueron (los ex presidentes) Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños”, dijo.
Otra operación de las tantas irregulares del neoliberalismo es la privatización de la distribución de energía eléctrica, ocurrida durante el gobierno de Arnoldo Alemán, que se caracteriza por el alto grado de corrupción y lo que llevó al ex gobernante a ser desaforado de la Asamblea Nacional y a ser juzgado en los tribunales de justicia.