30 de Julio de 2010 |
Valeria Imhof

Desde remotas comunidades del municipio de León llegaron este viernes a la Universidad Católica (UNICA) humildes campesinos y campesinas a recibir su título de propiedad con la alegría de que ahora tendrán un lugar propio para cultivar su tierra, cosechar, criar a sus hijos y vivir en paz.
El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional, encabezado por el presidente Daniel Ortega, entregó títulos de propiedad a hombres y mujeres de los municipios de El Sauce, El Jicaral, Telica, Nagarote, León, Larreynaga, La Paz Centro y comunidades rurales como parte del arranque del programa ALBA-Solidaria.
Los beneficiados, entre éstos 850 mujeres, destacaron que sólo fue posible alcanzar este sueño con un gobierno de los pobres y externaron su agradecimiento a Dios y al presidente Daniel por acordarse de los más desposeídos.
“Ahora somos verdaderamente dueñas de nuestras tierras y le doy gracias a Dios y al señor presidente que después de 24 años de luchar por este título hoy lo tenga en mis manos porque ahora sí nuestro sueño se nos hizo realidad”, manifestó Sonia del Socorro Amador Castro, de la comunidad El Chilamatal, en Poneloya.
“Es un gran beneficio para nosotros me siento alegre porque ahora mis hijos van a estar seguros”, dijo José de la Cruz Reyes, de 70 años, originario de La Paz Centro y padre de ocho hijos.
“Le agradecemos al gobierno sandinista porque teníamos 6 años de estar esperando el titulo y esto será un patrimonio que le dejaré a mis hijos”, subrayó Teresa Vallejos, del barrio “Benito Mauricio Lacayo” de León.
Candelaria de los Ángeles Osorio, maestra jubilada de 69 años, del barrio de Subtiava de León, fue una de las mujeres que recibió su título después de haber trabajado toda su vida como educadora.
“Esperé 23 años y ahora sí me siento más segura y agradecida, yo confiaba de que este día llegaría porque con los otros gobiernos insistimos pero jamás nos escucharon”, expresó.
“Nunca me imaginé este día y le doy gracias a Dios y al presidente Daniel por haberme entregado ese terrenito”, indicó Irene del Socorro Espinoza, quien es madre soltera y trabaja de empleada domestica.
Para los campesinos este título no sólo significa la seguridad y posesión de su propiedad sino además es sinónimo de trabajo, vida y esperanza
“El título significa mucho para nosotros porque sin la tierra no podemos producir y salir de nuestras necesidades por eso le damos gracias a Dios y al gobierno porque los campesinos necesitamos nuestra tierra”, manifestó el agricultor José Gilberto Joya, de la comarca Flor de Piedra, de La Paz Centro.
“Dios nos ha bendecido con esas tierritas y estamos agradecidos con el presidente Daniel y este gobierno porque con los gobiernos neoliberales estábamos marginados, no había financiamiento y no teníamos derecho a nada”, indicó el agricultor Juan Carlos Gutiérrez, de El Jicaral.