22 de Marzo de 2010 |
Carlos Espinoza Flores
Con sus cachorros vistosamente ataviados, llegaron este domingo a la Iglesia Santa Magdalena del barrio Monimbó, en Masaya, cientos de promesantes de diferentes partes del país, para celebrar las tradicionales fiestas en honor a San Lázaro.
En ella, perros de todas las razas y tamaños van desfilando junto a sus dueños frente a la a la milagrosa imagen para pedirle el alivio de alguna enfermedad o bien para agradecerle algún milagro cumplido.
Esta tradición, única en toda Nicaragua, se celebra desde los años cuarenta del siglo pasado, pero según los algunos historiadores, antes de que llegaran los españoles, los aborígenes ya realizaban una celebración similar en honor a sus dioses.
La razón por la que los fieles llevan a sus cachorros ante San Lázaro se remonta a las escrituras bíblicas, donde según se cuenta los únicos que se acercaban a Lázaro “El Leproso” eran los perros, los que incluso lamían sus llagas.
Esta parábola, según el párroco de la Iglesia Santa Magdalena, padre Jesús Tenorio, arroja la enseñanza de que los cristianos no deben ser insensibles al dolor de las demás personas.
El padre Tenorio indica que son centenares las personas que aseguran haber sido sanadas por la imagen santa.
Así con la “chicha de San Lázaro”, que es repartida después de la misa, mucha gente la usa para untársela en el cuerpo y curar las heridas. Lo mismo sucede con las candelas de cebo, que son usadas para curar los dolores del cuerpo. “Mucha gente por esa fe sencilla de nuestro pueblo han sido sanadas”, manifestó.
Los promesantes por su parte aseguran confiar ciegamente en lo que representa la imagen, pues esta nunca les ha fallado en sus peticiones.
“Yo traigo a mi perro porque Él me lo sanó. Cuando estaba pequeño pasó un carro y me lo atropelló, me lo dejó mal muerto, lo llevé al veterinario y me dijo que el perro se podía morir. Así que vine a la iglesia y le pedí a San Lázaro que me lo sanara, y mire aquí está curado”, dijo Vilma Solís, quien ya tiene dos años de estar llevando a su mascota a la celebración, pero que según ella es devota de la imagen desde que nació hace 63 años.
Otros, aunque no pudieron llevar a sus cachorros, no fallaron en visitar la imagen para agradecerle por sus milagros.
“No pude traer al perro porque ando trabajando, pero ya di la ofrenda y le agradecí porque es una santo muy milagroso”, afirmó Ramón Valladares de 70 años.
Y como parte del apoyo del Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional a este tipo de tradiciones, el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR) organizó un concurso donde se premiaron a las mascotas con los atuendos más originales.
De igual manera en las afueras del atrio de la iglesia había un puesto veterinario donde se brindó atención gratuita a las mascotas.