19 de Marzo de 2010 |
Carlos Espinoza Flores
Pasadas las 7 de la noche empiezan a arribar a una casa humilde, de madera, techo de zinc y piso de tierra unos 50 jóvenes que a lo largo de los últimos tres meses han dedicado diariamente dos horas de su tiempo para preparar la tradicional Judea de Monimbó, conocida en toda Nicaragua por ser de las mejores representación que se hacen de la pasión, muerte y resurrección de Cristo.
Allí, luego de un par de minutos de preparativos, los jóvenes empiezan a actuar: Como salido de las mismas entrañas de la profundidades de la tierra, una voz sepulcral interpela autoritariamente a un hombrecillo delgado, de tez morena, cabellos rizados al natural, y barba y bigote “al carbón”, a que quebrante la voluntad del Creador, pero éste, ajeno a su demacrada contextura física, reacciona con una voz que parece contrastar con la enérgica resolución con que contesta… La escena representa una interpretación de la “Tentación” del Satanás a Jesús en pleno desierto, cuando le prometió todos los tesoros de la tierra con la condición de que se le sometiera. Estas y otras escenas se van sucediendo hasta culminar la jornada del día, cuya duración, es de dos horas durante tres meses, previo inicio de la Semana Santa.
En los ensayos nadie ríe. Todos siguen al pie de la letra cada palabra y cada movimiento de los actores. Las interrupciones no salen siquiera de un señalamiento del director, pues este luce una tranquilidad y seguridad como quien quiere decir: “aquí todo mundo sabe hacer bien su trabajo”.
El grupo se llama “La Nueva Judea 2000” y tiene 11 años de participar en las tradicionales Judeas de la Semana Santa.
Según Carlos Javier López, ellos realizan la presentación el Jueves Santo desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, saliendo de la Iglesia de Magdalena y culminando en el Calvario Central, luego de recorrer las principales calles de Masaya.
“Durante todo ese recorrido nosotros hacemos 45 cuadros, cada uno tiene una duración de entre 10 y 15 minutos, por eso es que nos preparamos durante tanto tiempo”, indicó López
Todos los actores son jóvenes estudiantes, artesanos y obreros de la maquila que de manera voluntaria participan en la Judea todos los años.
“Nosotros queremos que no se termine esta tradición, esa es nuestra principal motivación para participar. Aquí todo es voluntario, sólo por el amor al arte, la única preparación que tenemos es esta que ves, todo lo hemos ido aprendiendo poco a poco. Lo hacemos porque nos gusta, porque nos gusta recordar lo que vivió Cristo hace tantos años”, dijo Oscar García, un monimboseño de 33 años, que desde hace 4 años alterna su trabajo como artesano con el teatro callejero de la Judea.
Según manifiestan estos jóvenes, el inicio siempre es difícil pero con el transcurso del tiempo uno se acostumbra al público.
Así lo refirió Marlon José Sánchez Escobar, de 19 años, quien tiene tres años de interpretar a un centurión romano. Sánchez asegura que los nervios y el temor fueron los principales enemigos, pero que sin embargo, luego del primer año ya todo eso queda atrás.
“Yo creo que los jóvenes deberían participar más en estas cosas, es muy bonito, se aprende mucho y te aleja de muchas cosas malas”, afirmó.
De acuerdo a Felipita Cermeño, directora de Educación, Cultura, Deporte y Turismo de la Alcaldía de Masaya, este año gracias a las gestiones del gobierno municipal se logró que la Asamblea Nacional aprobara un fondo de 1 millón de córdobas por un período de cinco años para apoyar y fortalecer las expresiones culturales del municipio.
Gracias a este aporte, este año las tres Judeas que existen en el casco urbano y la de la comarca Las Pacayitas, recibieron 10 mil córdobas cada una.
Este dinero será usado en la contratación de la música, vestuario y la promoción de las obras.